miércoles, 14 de noviembre de 2012

EL TUTOR de Robin Schone


Editorial: Punto de LecturaPunto Romántico / Marzo 2010
Género: Histórico

Título original: The Lady’s Tutor
Editorial original: Zebra / Agosto 1999

Una alumna deseosa de aprender, un maestro de la seducción, una lección de placer.Elizabeth Petre es la honorable esposa de un aspirante a primer ministro del gobierno británico. Aunque en sociedad tiene que desempeñar el papel de la perfecta esposa, en su casa su marido se muestra desdeñoso cuando no indiferente con ella. A Elizabeth cada vez se le hace más penoso que su esposo la mantenga alejada de su corazón y de su lecho, y está obsesionada con la idea de volver a seducirlo, de hacer que olvide a sus numerosas amantes aprendiendo las mismas artes que ellas.Para conseguirlo recurre a Ramiel Devington, el hijo bastardo de una noble inglesa y un jeque árabe. Repudiado por la sociedad británica, acepta el reto que le propone la dama, pues intuye que bajo su fría apariencia, Elizabeth esconde un espíritu libre y apasionado que, aunque prisionero de los convencionalismos, ansía escapar y disfrutar de todo lo que la vida le puede ofrecer.Día a día, lección a lección, Ramiel le irá mostrando a Elizabeth un mundo desconocido, le irá enseñando los secretos del arte de la seducción y, muy sutilmente, irá atizando el fuego de la sensualidad con consecuencias inesperadas y dramáticas para ambos.


         Robin Schone te deja la boca abierta por dos razones: por lo ampliamente documentadas que están sus historias y por el inmenso erotismo que destila cada página.
         Ramiel es el hijo bastardo de un jeque árabe y de una noble inglesa que permaneció cautiva en su harén durante un tiempo. Ahora vive en Londres, desterrado de su tierra por su padre, y se ha ganado la fama de hombre complaciente con las mujeres.
Elisabeth Petrie es una mujer de mediana edad, casada con un ministro del rey, hija del Primer Ministro inglés, que toda su vida ha sido perfecta desempañando su labor como hija, madre y esposa. Pero ahora tiene un problema y está segura que esa perfección no la va a ayudar a solucionarlo. Está segura que su marido tiene una amante y está dispuesta a todo con tal de salvar su matrimonio. Por eso acude a Ramiel, el llamado jeque bastardo, para que le enseñe cómo una mujer puede complacer a un hombre, pero sin tocarla. Quiere la teoría, no la práctica. Es una mujer honesta y fiel que no ha pensado jamás en pagar a su marido con la misma moneda.
A partir de aquí la historia se desarrolla con una prosa y unos diálogos llenos de erotismo y emociones intensas por parte de ambos personajes y poco a poco somos testigos de los cambios que experimentan al ir conociéndose.
La profunda sicología de los personajes hacen que sean palpables, y sus deseos y anhelos (¿Cómo sería tener una mujer dispuesta a hacer cualquier cosa para obtener mi amor?) son en todo momento visibles para el lector haciendo que seamos testigos de ellos y al mismo tiempo del sufrimiento que desencadenan.
La profunda animadversión de Ramiel por Elisabeth al principio es patente en las palabras que le dirige, pero la curiosidad que le inspira hace que acepte el reto aún en contra de su mejor criterio. Y a través de las reuniones que mantienen en secreto en las que él la instruye a ella, descubre con asombro que bajo esa pátina de frialdad inglesa se esconde una mujer que lo único que quiere es, cómo no, lo mismo que él: amar y ser amado con pasión sin tener en cuenta quién o qué es.
Creo que no hay ni una sola emoción o sentimiento que se quede fuera de esta novela: ira, pasión, miedo, soledad, esperanza, amor... Todas aparecen de una u otra forma en sus muchas variedades y azotan a los personajes de forma inmisericorde aunque hay una que está presente en casi cada una de las páginas: la profunda tristeza y resignación de los personajes ante la realidad de sus vidas.
Una novela que te hará llorar en algunos momentos pero que indudablemente te trasladará a un mundo de rituales eróticos de personajes imperfectos pero perfectamente capaces de luchar por lo que quieren, aun en contra de la estricta sociedad inglesa victoriana.

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