miércoles, 14 de noviembre de 2012

CONTIGO ESCUCHO LAS ESTRELLAS de Linda Gillard



Editorial: Random House MondadoriNarrativa Femenina/ Mayo 2010
Género: Contemporáneo

Título original: Star Gazing
Editorial original: Piatkus Books / Mayo 2008

Ciega de nacimiento, viuda al cumplir los veinte y ahora, a los cuarenta, sola. Marianne Fraser lleva una vida elegante y en el anonimato en Edimburgo con su hermana Luisa, una novelista de éxito. La naturaleza apasionada de Marianne encuentra consuelo y uno modo de expresarse en la música, un pasión que resulta que comparte con Keir, un hombre al que encuentra en su puerta  una noche de invierno.Marianne ya se ha encontrado a un buen número de hombres que se sienten atraídos por ella debido a que desean rescatarla, pero Keir no hace concesiones a causa de su condición. Es un hombre brusco hasta rayar la grosería y, sin embargo, se muestra extrañamente amable. Pero ¿podrá Marianne confiar en sus sentimientos por aquel solitario desconocido que desea llevarse consigo a una mujer ciega a su casa en al isla de Skye para mostrarle las estrellas?



            ¿Cómo hablar de una historia que me ha entrado directamente al corazón? Porque esto es lo que hace esta novela. Golpea los sentimientos y las emociones con intensidad desde el primer momento en que conocemos a Marianne. Y qué decir de Keir.
            Quizá lo mejor será que primero haga un pequeño resumen de la historia procurando no spoilear nada importante. Marianne tiene cuarenta y cinco años y es ciega. No ve los colores ni las formas de las cosas y se mueve en el mundo sustituyendo su vista por sus otros sentidos: el tacto, el sonido, los olores. Nadie ha sabido explicarle para que ella comprendiera cómo se ve una catedral, o una cadena montañosa o cualquier otra cosa que escape a sus únicos sentidos viables. Hasta que llega Keir.
            Es un hombre extraño, Keir. Un hombre rudo de las Tierras Altas de Escocia apasionado por la ópera y la música clásica. Y es el único capaz de explicarle a Marianne cómo se ven todas las cosas que ella no es capaz de ver y que no se pueden tocar, oler u oír.
Es una novela llena de diálogos chispeantes que tanto hacen esbozar una sonrisa como caer una lágrima. Son dos personas que llevan un bagaje emocional intenso a causa de sus pasados y de lo que son, pero que se complementan perfectamente el uno al otro.
No es una novela superficial en ningún sentido, de esas que nos hacen pasar un buen rato con sus interminables páginas de sexo explícito pero que no llevan a ninguna parte. Es una novela emocional, intensa, cruda en algunos momentos pero inequívocamente romántica cien por cien.
A través de sus páginas descubrimos unos personajes llenos de defectos y de dudas, de miedos y valentías, lo que los hace intrínsecamente humanos. No hay héroes ni heroínas, ni grandes aventuras, aunque quizás narra la mayor aventura que un ser humano puede vivir y es el descubrimiento de que está vivo realmente a pesar del dolor que soporte su corazón.
Las partes de los diarios de Marianne y su hermana Luisa nos dejan ver sus corazones de una forma descarnada que emociona intensamente y haciendo que algunas veces sonrías. En los largos diálogos que mantienen Marianne y Keir descubrimos poco a poco el carácter y el pasado de este hombre tan extraño y nos sorprende su amabilidad y su infinita ternura. Y cuando es necesario, aparece un narrador que nos cuenta lo que ve, ni más ni menos.
No es difícil explicar por qué esta novela me ha emocionado tanto. Porque te la crees. Sus personajes son tan reales que hay momentos en que esperaba que saltaran del papel para poder abrazarlos e invitarlos a una buena taza de chocolate, recibirlos como a amigos recién encontrados. Sus pasados y sus vidas presentes se meten bajo la piel y en sus momentos de miedos y dudas, realmente tuve ganas de poder hablar con ellos para... no sé, quizá escucharlos, aunque eso ya lo hacía a través de la palabra escrita.
Quizá la historia que relata es simple, pero no lo es en la forma que lo hace. Oír, o mejor dicho, leer las descripciones que Keir hace para Marianne para que ella pueda comprender lo que no ve, te muestra de una forma descarnada el interior de un hombre que a cualquier mujer le gustaría sostener entre sus brazos. No es para nada el típico macho alfa seguro de sí mismo y de lo que quiere que tanto abundan en la novela romántica, pero no es tampoco un pusilánime sin espíritu. Es un hombre apasionado, fuerte y tierno a la vez, que se esconde a sí mismo de todo el mundo excepto de Marianne.
Una novela que me ha llegado directamente al corazón y que recomiendo para leerla en soledad, quizá delante de un buen fuego en una casita rodeada de nieve perdida en la isla de Skye.


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