domingo, 23 de diciembre de 2012

LOS DULCES AÑOS de Lavyrle Spencer

Editorial: Javier Vergara / Febrero 1998
Género: Histórico

Título original: Years
Editorial original: Jove / Marzo 1986

Linnea 
Cuando Linnea llega a Alamo no se imagina que aquel irritante hombre que la recibe en la estación se convertirá en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la alegre Linnea es la profesora que abrirá un hueco dentro de la comunidad e intentará conquistar un hueco dentro de la familia que la alberga. 
Teddy 
Theodore es un granjero de treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo adolescente y se siente sumamente irritado ante la llegada de Linnea, no sólo no respeta las reglas tácitas de la comunidad sino que la tiene viviendo en su casa. 
Lentamente en el día a día de una tranquila comunidad rural surgirá entre ellos el amor, Teddy atemorizado ante la diferencia de edad intentará alejar a la joven, pero Linnea sabe muy bien lo que quiere, y no está dispuesta a desaprovechar lo que sabe que es su destino.




             
Con una fluida prosa cargada de poesia, Lavyrle Spencer consigue lo que pocos escritores: que a través de sus palabras no sólo vea y escuche, sino que huela el aroma de la tierra, la sensación del viento en la cara, el frío que cala hasta los huesos en medio de una ventisca de nieve. Y si puede transimir tan perfectamente esas sensaciones físicas, ¿qué no logrará con los pensamientos y sentimientos de sus personajes?
He de reconcoer algo: no soy llorona. En la misma medida que difícilmente soltaré una carcajada por muy cómica que sea la novela que esté leyendo, tampoco soltaré una lágrima cuando las cosas se ponen dramáticas. Algún suspiro ocasional, pero poco más. Por eso cuando encuentro una escritora (o escritor) capaz de hacer que emergan al exterior la manifestación física de esos sentimientos, me sorprende y me acabo enamorando de sus creaciones. Este es el caso de Lavyrle Spencer.
“Los dulces años” no es solamente una maravillosa historia de amor contada con hermosas palabras, es un canto a la vida, al amor, a la esperanza. Es la historia de una pequeña comunidad de colonos noruegos en un pequeño pueblo de agricultores en Estados Unidos durante la época de la Primera Guerra Mundial. Una historia en la que priman los sentimentos por encima del sexo y en la que encontramos el erotismo subyacente en las cosas más simples: en el contacto inesperado de dos manos que se rozan,  en las timidas miradas de unos ojos que se cruzan, en un casto beso robado a la luz de la luna.
El escenario que rodea el nacimiento del amor entre Theodore, un hombre de 34 años y Linnea, la nueva maestra de escuela, de 18 años, consigue trasladarnos a los inicios del siglo XX, a la dura vida de las granjas y los peligros que conllevaban. Pero también nos muestra la belleza de esos paisajes y la fortaleza de las personas que los domesticaron.
Es difícil contar toda la gama de sentimiemtos que se fueron apoderando de mí a medida que la lectura avanzaba, pero fue todo un abanico desplegado a través de las palabras, unas palabras que a mí me fallan a la hora de querer contar con exactitud todo lo que me hizo sentir esta novela.
Sólo hay una manera de poder comprenderlo, de descubrirlo: leerla. Os aseguro que no os defraudará.

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