sábado, 8 de diciembre de 2012

Reseña | La reina del escándalo | Loretta Chase









Después de sobrevivir a los peligros de Egipto, Peregrine Dalmay, conde de Lisle, ha vuelto a Londres enfrentándose a la amenaza más grave de todas: su irracional familia… y a la señorita Olivia Wingate-Carsington. Descendiente de célebres, pero aristocráticos, timadores, la deliciosa pelirroja tiene la habilidad de sacarle completamente de quicio y un largo historial de arrastrarle a planes escandalosos.Olivia puede ser una favorita de la sociedad, pero es consciente de que un futuro respetable se cierne amenazadoramente sobre ella. Y así, cuando Lisle es obligado a continuar con una misión familiar, lo ve como la oportunidad perfecta para vivir una última aventura… aunque sea con eñ único hombre en todo el mundo al que no puede manejar a su antojo. Pero en realidad, lo que Olivia quiere es ayuda…Razón por la cual Olivia y Lisle se encuentra en un sombrío Castillo escocés habitado por maliciosos fantasmas y asesinos cobardes… y un escandaloso secreto: el mayor peligro de todos podría arder dentro de sus tercos corazones.












Conocimos a Lisle y a Olivia en la novela “Perfecto”, dentro de la saga "Hermanos Carsington". En aquella eran unos niños, 14 años él, 12 ella, pero nos dieron una clara muestra de cuáles eran sus carácteres. 


Él, un muchacho falto de imaginación para el que la lógica y los hechos lo son todo. 


Ella, una niña con una imaginación desbordante, manipuladora, capaz de hacer bailar a cualquiera al son que ella toca y de envolver al más centrado con sus locas aventuras, terriblemente traviesa, disparatada casi, y absolutamente imprevisible. Y cada vez que tiene una Idea, todo el mundo tiembla.


Han pasado diez años desde los acontecimientos de “Perfecto”. Lisle y Olivia hace cinco años que no se ven. Ya no son niños. Ambos se han convertido en adultos y cuando se reencuentran, inevitablemente las chispas saltan entre ellos. Sus cuerpos han cambiado, pero sus mentes, no. Siguen siendo los mismos y, por supuesto, sin poder evitarlo, Lisle se ve envuelto en otra loca aventura proporcionada por Olivia.


Ambos personajes me encantaron en “Perfecto” y en “La reina del escándalo” no defraudan. Las constantes locuras de Olivia, los apuros del pobre Lisle intentando mantenerla a salvo de sí misma y, sobre todo, la pasión que estalla entre ellos mientras emprenden la búsqueda de un tesoro (con Olivia no podía ser de otra forma), hacen que no pares de sonreír.


Otro punto a su favor son los personajes secundarios. En este caso son dos viejas damas que acompañan a Olivia como carabinas, más interesadas en admirar los robustos cuerpos de los sirvientes y en recordar sus múltiples y escandalosas aventuras amorosas de juventud, que en vigilar a ambos jóvenes para asegurarse que no cometan ninguna imprudencia. 


Una novela divertida y graciosa que utiliza magistralmente esa vieja ley de la física que anuncia que “todo lo opuesto se atrae”, para embarcarnos en una historia romántica envuelta en un misterio y la búsqueda de un tesoro, en medio de un castillo escocés en plena reconstrucción plagado de “fantasmas” gimientes.







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