viernes, 7 de marzo de 2014

Mi Bestia de Laura Nuño

Mil años de convivencia con mi Bestia fueron suficientes para saber que se traía entre manos algo raro. Si no, ¿a cuento de qué se desataba y no atacaba? ¿Por qué me despertaba siempre en el mismo sitio, frente a ese chalet? Esos episodios se repitieron durante la última década, pero en los últimos meses se sucedían casi a diario. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué es lo que esperaba mi Bestia que ocurriera?
Tantas preguntas hicieron que buscase respuestas en los moradores de la casa.
Y así es como la conocí a ella.
Mi vida cambió radicalmente cuando yo, una bestia desalmada y egoísta, fijé como único objetivo de mi inmortal existencia hacerla mía.
Aunque algo me dice que va a ser una misión imposible; las princesas hermosas jamás se quedan con el monstruo del cuento…


Hace bastantes días que terminé de leer Mi Bestia, pero he tenido que madurarla un poco poooorque hay tanto que me gustaría decir sobre ella, pero me vería obligada a hacer spooooilers y ¡eso sí que no! Así que voy a intentarlo sin desvelar ninguno de los secretos y sorpresas.

Leo es el puto amo, sin lugar a dudas. Un cabrón de tomo y lomo. Pero, ¿qué se puede esperar de alguien que ha de mantener el orden en su comunidad a base de mala leche, gruñidos y puñetazos? Porque los bestias son muy bestias, y poco necesitan para descontrolarse. Es uno de esos tíos que cuando lo ves, piensas: coño, que guapo. Pero cuando abre la boca, huyes corriendo porque es evidente que tiene la sensibilidad de un zapato. Al fin y al cabo, no es humano y no sabe de sentimientos y susceptibilidades, y para él el sexo no es más que una necesidad que se arregla con un toma y daca... hasta que conoce a Selene.

Selene es la antítesis de Leo. Donde él es insensible, ella es todo sentimiento. Donde él es un mal hablado, ella es toda educación. Donde él es todo instinto, ella es raciocinio puro. Es una mujer de hoy en día, culta, guapa, interesante... pero muy falta de cariño (eso ya lo supimos en Mi Custodio). Y tiene un secreto, algo que le pasó en la adolescencia y que marcó para siempre su vida. Tiene una vida totalmente estructurada, que gira en torno a su trabajo (es psicóloga) y sus amigos (Alba y Rafa). Hasta que conoce a Leo y todo su mundo se vuelve del revés.

Ambos son muy distintos de los protagonistas de Mi Custodio, casi diría que son opuestos. Leo no tiene la vulnerabilidad de Ronan ante Alba, que lo lleva a cometer estupideces, aunque su imposibilidad de comprender a Selene lo lleva a meter la pata una y otra vez; y Selene, que se niega rotundamente a creer en nada que tenga que ver con las cuestiones paranormales, y está asustada de muerte cuando se entera de qué y quién es Leo en realidad, no puede aceptar lo que siente precisamente por lo que él es (recordemos que Alba no tuvo ningún problema en aceptar a Ronan y su historia).

Pero Leo y Selene no son los únicos protagonistas, porque hay una tercera parte que es la que a mí me ha sorprendido más, y me hizo comprender perfectamente la frase de William Shakespeare con el que se inicia esta novela: ¡Oh, amor poderoso, que a veces hace de una bestia un hombre, y otras de un hombre una bestia! Porque es precisamente la bestia que Leo lleva en su interior, a la que todo el mundo teme cuando se desata, porque es un ser sin escrúpulos ni conciencia, capaz de una violencia extrema y sangrienta, la que nos muestra las escenas más tiernas de toda la historia y, sí, a mí me ha enamorado mucho más que Leo.

Y después está el otro Leo, ese minino que, con su presencia y sus bufidos, nos regala algunas de las escenas más divertidas de la novela (sobre todo la del final, os juro que oí los gritos de Leo/Bestia, jajajajajajaja).

Con su habitual manera de escribir, fresca y con desparpajo, Laura Nuño nos ha regalado una historia llena de sentimientos y sobresaltos, de momentos de llorera en plan pásame la sábana que con el paquete de kleenex no tengo bastante, y otros de risa contagiosa en la que te carcajeas sin poder evitarlo, con unos intercambios dialécticos entre los protagonistas que hacen saltar chispas.

Imprescindible si eres fan del género paranormal y altamente recomendable aunque no lo seas.

Lala, estoy deseando tener ya en mis manos Mi Druida, porque anda que el final del epílogo... con los dientes largos me dejaste.





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