martes, 2 de abril de 2013

Cuánto tiempo hace, cuánto...



Cuánto tiempo hace, cuánto
que las brillantes luciérnagas
no bailan al compás
de tambores, y el tantra
de la vida ausente
palpita en el cuello crujiente
de la deliciosa víctima.

Cuánto tiempo hace, cuánto
que la sangre caliente vertida
en mi boca dulce y consentida
de placeres nuevos y viejos
como el mundo, vino añejo
que de mis manos se escapa,
no acude a mi solapa
para alimentarme.

Cuánto tiempo hace, cuánto
que con cadenas atrapado
en esta mazmorra estoy encerrado
y la vida roja y ardiente
del largo recuerdo ausente
no me visita en mi prisión.

Cuánto tiempo hace, cuánto
que mi piel apergaminada,
antaño joven y deseada, 
se cuartea y consume sola
con este dolor que es como una ola
o como la marea del mar
que sube y baja, al desear
atrapar la luna en sus aguas.

Cuánto tiempo hace, cuánto
que el amor vino a mi vera
y se apagó como una tea
traicionado el honor
por un dios falso y traidor
llamado Deseo.

Cuánto tiempo hace, cuánto
que ni como, ni bebo, ni sueño,
esperando volver a ser el dueño
de mi pobre y oscura vida
que transcurre aquí perdida
en esta lóbrega prisión
a la que me llevó mi corazón
al creer posible amarte.




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