domingo, 17 de agosto de 2014

Reseña / Oscuro deseo / Mel Caran

Laila es una joven impulsiva y descarada a la que los duros reveses de la vida no han conseguido doblegar. A excepción de un par de amigos y de algún que otro conocido, está sola, pero su vida cambia de forma sorprendente la mañana en que se presenta en su casa un desconocido que dice llamarse Nathan.
Elegante aunque un tanto extraño, ese hombre le resulta sumamente atractivo y deseable. Sin embargo, las maneras de Nathan no son del todo ortodoxas y eso hace explotar en ocasiones el fuerte temperamento de Laila. Tras unos cuantos intercambios de palabras malsonantes, órdenes confusas no acatadas por Laila y algún que otro forcejeo sin efecto, ella empieza a sucumbir a los encantos del misterioso hombre, que resulta ser agente del FBI y cuya misión es protegerla de un desastre natural de enormes proporciones..
Lo que vivirá Laila cuando descubra toda la verdad, jamás lo hubiera podido imaginar ni en sus peores sueños.


Opinión:


He de confesar que la sinopsis no me llamaba mucho la atención, pero lo compré porque a veces necesito desintoxicarme con historias sencillas de las que sabes qué esperar. Pensé que este Oscuro deseo  era una de esas, y el resumen con que la editorial lo presenta es lo que te hace esperar: tío güenorro, agente del FBI acostumbrado a ordenar y ser obedecido, que debe proteger a la niñata de turno con mucho mal carácter y poca sensatez; tiroteos, persecuciones, y muchas escenas de sexo entre medias. Y que el secreto que escondía Nathan no sería más que su obsesión por el control, reflejado en unos gustos sexuales que tan de moda están ahora: el BDSM. Otra historia más parecida a muchísimas otras. Eso creía que era. 

Menos mal que mi amiga Feli me dijo claramente: tienes que leerlo. Hazme caso. Y lo hice.

De Oscuro deseo pueden decirse muchas cosas, pero desde luego no que una historia más entre tantas parecidas, porque no tiene nada que ver con lo que me esperaba.

Poco puedo decir sobre ella sin fastidiar los giros de argumento y las sorpresas que te llevas, porque ni Nathan ni Laila son los personajes que me esperaba. Él tiene un secreto, sí... que nada tiene que ver con sus tendencias sexuales, sino con su lugar de procedencia. ¡No diré nada más sobre esto! Solo que nada, absolutamente nada, es lo que parece cuando nos referimos a él...

Y Laila... ¡qué boca tiene! ¡Me recuerda a mí cuando me cabreo!

Me ha gustado mucho la historia, los giros inesperados, las sorpresas... El único pero es que cuenta mucho en pocas páginas, y que me hubiera gustado mucho más si se hubiera tomado su tiempo en detallarnos más cosas sobre todo lo que ocurre a su alrededor, sobre los secundarios, el pasado de Nathan y Laila... Vamos, que Oscuro deseo es una montaña rusa de acontecimientos y sensaciones, y lo hubiera disfrutado más si hubiese tenido tiempo de ir asimilando todo lo que pasa con más calma.

Así y todo, me ha encantado, y me alegro que haya autoras como Mel Caran, valientes a la hora de escribir, y que no se acomodan a relatarnos las mismas historias de siempre. ¡Un hurra por ti, Mel!




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