El blog de D.W. Nichols Autora de novela romántica y erótica

martes, 13 de agosto de 2013


miércoles, 7 de agosto de 2013

Relato: Una excursión cualquiera VI



MarieAnne se despertó varias horas después. Por la luz que entraba por la ventana, supuso que era ya media tarde. Giró la cabeza y se encontró con los ojos azul océano de Luke, que la estaba mirando como si quisiera retener en su memoria cada pequeño detalle de su rostro. Aún estaba acostado a su lado, la cabeza apoyada sobre una mano, la otra acariciándole la mejilla.

–Buenas tardes, preciosa.

–Buenas tardes, Luke.

–¿Has dormido bien?

Ella asintió con la cabeza.

–¿Tienes hambre?

Antes que ella pudiera contestar, se oyó un rugido amortiguado por el edredón. Ambos se echaron a reír.


martes, 6 de agosto de 2013

Relato: Una excursión cualquiera V



¡Qué hombre tan... tan...! ugh, pensó MarieAnne cuando entró en el dormitorio dando un portazo. Un momento era encantador y al siguiente, un troglodita. ¿Cómo se atrevía a hablarle así?

Se quitó la toalla de la cabeza y entró en el baño. Buscó el secador y cuando lo encontró, lo enchufó y puso a secarse el pelo.

Todo lo que tenía de guapo, lo tenía de cabrón. Estaba tentada de coger su mochila, salir por la puerta y decirle adiós. Si no fuera porque no estaba segura de hacia dónde debía ir, lo haría, se juró a sí misma. Y dudaba mucho que él la dejase marchar. Era tan malditamente protector.

Terminó con su pelo, lo peinó como pudo y se miró en el espejo.


lunes, 5 de agosto de 2013

Relato: Una excursión cualquiera IV




MarieAnne se levantó despacio, poniendo en el suelo primero un pie, después el otro, asegurándose que iban a poder sostenerla cuando se levantara. Sus piernas estaban débiles pero tuvieron la suficiente fuerza para llevarla primero hasta la silla donde estaba su ropa, y después hasta el baño.

Mientras se llenaba la bañera rebuscó en el armario hasta encontrar las toallas que él (él no, Luke, ahora el desconocido ya tenía nombre), le había dicho que había. Se quitó las bragas y el sujetador y los lavó entre las manos mientras esperaba que la bañera tuviera suficiente agua para meterse dentro. Hasta que no se secaran, tendría que estar sin ellos. Bueno, tampoco es que vaya a notarse demasiado. Espero.

Echó un chorro de gel en el agua y se metió dentro de la bañera. Su cuerpo se sintió inmediatamente bien. Reconfortado. A gusto. Se relajó apoyando la cabeza y cerró los ojos.

Luke. Era un nombre bonito. Con fuerza. Le recordó al protagonista de La Guerra de las Galaxias. Se rio estúpidamente. Pensar en él le hizo sentir un estremecimiento entre sus piernas y una necesidad que jamás había experimentado. Acabas de conocerlo, idiota, se dijo. Además, ¿crees que un hombre como él te mirará siquiera?


domingo, 4 de agosto de 2013

Hablando de "Desde el Amanecer"


Días atrás, una buena amiga del otro lado del charco acabó de leer el primer libro de la trilogía, y me mandó un privado para darme su opinión. Me gustó mucho lo que dijo:

"TERMINE DESDE EL AMANECER, DECIR QUE ESTOY SORPRENDIDA SERÍA MENTIR, YO ESPERABA TAN BUENA PROSA TUYA. TE DIRIA QUE ES UN LIBRO QUE EXCEDE LA ROMANTICA, POR ESO JUSTAMENTE VEO EL DEFECTO QUE PUEDE TRAERTE PROBLEMAS, NO HAY MUCHA GENTE QUE VALORE LOS LINEAMIENTOS FILOSOFICOS, LA HISTORIA DE LOS PERSONAJES TAN REDONDITA".

Me dijo más cosas y algunas me conmovieron porque detectó en su base la historia que quería transmitir.

"...no es un libro comercialmente hablando que vaya a provocar una venta masiva, sí hay un cambio de paradigma, has escrito sobre algo que es más humano que paranormal, le has dado un cariz espiritual y al mismo tiempo no te ha bloqueado el tema tabú de la moral". 

Puede parecer algo ilógico, pero que me dijera que no era un "libro comercial" fue la guinda del pastel, porque cuando lo escribí no lo hice con esa intención. En la historia de Akeru hay mucho de mí y de mis creencias, todo escondido tras esta historia llena de sensualidad, expuestas con pequeñas frases y algunas referencias de pasada para que la lectura pudiese ser ligera al mismo tiempo que profunda.

Muchas gracias Gladys.

Relato: Una excursión cualquiera III



MarieAnne no se había sentido tan a gusto en toda su vida. Tener la cabeza y la espalda apoyada sobre ese ancho pecho la hizo sentir tan a gusto como si hubiese llegado por fin a casa, al lugar al que pertenecía. Era extraño tener una sensación así con un hombre del que no sólo no sabía su nombre, sino del que ni siquiera había logrado ver el rostro. Su voz sonaba cálida y acogedora a los oídos, y su toque, tierno y suave cuando le apartó el mechón del rostro. Por eso quiso protestar cuando la volvió a acostar y se separó de ella.

Varias horas después fue capaz de abrir los ojos. Había sido consciente todo el rato de lo que sucedía a su alrededor, pero no había manera que pudiera reaccionar. Oyó las voces del desconocido hablando con otro hombre, probablemente el médico. Decía  que estaba deshidratada pero que, aparte de eso, no parecía haber ningún otro problema. Alguien hurgó en su brazo mientras le iba contando lo que iba a  hacer y le pusieron un gotero para ayudarla a rehidratarse. Después salieron de la habitación. Alguien volvió al cabo de un rato, le quitó el suero, le abrió los ojos, la examinó y salió sin decir una palabra. Médicos, tan comunicativos como una alpargata.


sábado, 3 de agosto de 2013

Relato: Una excursión cualquiera II




La voz asustó en un principio a MarieAnne, pero después se sintió aliviada. Quizá era uno de los forestales. Se giró poco a poco, alzando la cabeza y apoyándose en el árbol con una mano. Lo primero que vio fueron unos pies enormes. Con esos pies debe ser un gigante, pensó. Subió la mirada poco a poco siguiendo sus piernas enfundadas en unos tejanos desgastados. Pues no es un forestal. Durante un instante volvió a sentir miedo. Al fin y al cabo estaba sola en el bosque con un desconocido. Y además, lo suficientemente enferma como para no poder valerse por sí misma. Siguió alzando la vista para poder verle la cara pero el mundo empezó a girar en torno a ella y tuvo que volver a bajar la cabeza para recobrar un poco la compostura.

–No, evidentemente no me encuentro bien–, contestó enfurecida por la pregunta estúpida y por su propia vulnerabilidad–. He comido algo que me ha sentado realmente mal.

–¿Algo del bosque?


viernes, 2 de agosto de 2013

Relato: Una excursión cualquiera I


Hay una diferencia entre estar bien y sentirse bien. MarieAnne Summers no se sentía de ninguna de las dos maneras.

Le dolía el estómago y mientras trataba de regresar a su coche, a más de media hora de distancia, en la entrada del parque natural, iba soltando tacos por la boca como si fuera un carretero. La palabra más bonita que pronunció fue hijo de puta, e iba dirigida al bocata de atún que se había comido hacia más o menos una hora.

No debería habérmelo comido, pensó por millonésima vez. Cuando noté que olía raro debería haberlo tirado. Pero no, claro, como soy tan lista, tenía que arriesgarme. Intoxicación alimentaria en medio de un jodido bosque, sin cobertura en el móvil y a más de una hora del médico más cercano. Y eso suponiendo que en el pueblo por el que pasé al venir aquí, haya médico...

Se apoyó contra un árbol durante unos minutos intentando recuperar el aliento. Jadeaba con fuerza y el sudor frío le corría por la espalda. Y no era precisamente a causa del calor. 


jueves, 1 de agosto de 2013

Hay grupos y grupos

Hablo de los grupos de facebook, por supuesto, dedicados a la literatura. Hay muchos, y variados, aunque con algunos hay que ir con un poco de cuidado. No, no muerden, al menos no en el sentido literal de la palabra, pero tienen miembros que intentan morder con la palabra, y si no estás templada con acero y años en la espalda, como es mi caso, hasta podrían hacerte enfadar.

Las "escritoras de medio pelo" tenemos que buscarnos la vida como podemos, e internet es una ventana muy jugosa, sobre todo facebook y sus grupos. Todas promocionamos nuestros blogs y novelas allí, y cada una utiliza las formas que mejor le parecen. Últimamente, para promocionar más mi blog, estoy usando aquello de pedir "likes" en las entradas: no soy la primera en hacerlo, ni seré la última. Pero por lo visto, este tipo de formas no son del agrado de ciertos individuos snobs y de altas expectativas intelectuales, y me vi metida en una discusión bizantina de lo más graciosa y divertida.

Las que me conocéis, sabéis cuánto disfruto con este tipo de cosas, y aunque me considero de inteligencia y cultura normal, como millones de personas en el mundo, Dios me dio un don: el sarcasmo. Machacaegos, lo llamo también.